¿Sentimientos profundos de soledad y abandono?

¿Pérdida de los puntos afectivos de referencia que hacían tu vida más segura?

Estás en el tiempo de Crisálida.
En los tiempos de Crisálida, está oscuro. No hay Nadie.
Si hay alguien, lo que aporta no alcanza.
Recibes, sí, y luego vuelves a llorar a solas.
Es un proceso previo al Despliegue.
Toda identificación, toda adhesión a la seguridad que podía darte una relación, un rol, una circunstancia que era habitual, se convierten en arena.

Es necesario este período. Doloroso, pero profundamente rico. Estás dejando atrás los apoyos externos. Lo único que consuela, es el descanso que encuentras cuando, desesperadamente, vas hacia dentro.

El gusanito que se ha construído una crisálida gris, no sabe que cuando salga, todo su mundo se va a expandir, y va a poder sobrevolar con espléndidas alas tornasoladas, las plantas que antes comía arrastrándose. Que va a ver de arriba las flores que antes apenas percibía, altísimas, inalcanzables, y que ahora va a vivir de Néctar.
El tiempo de crisálida nos pone delante de los patrones más profundos, esos que teníamos enterrados. A fuerza de dolernos de ellos, los habíamos olvidado. Creíamos que «ya estaba», que ya lo habíamos «trabajado».

Los ataques de pánico y la ansiedad, tienen que ver con este período. Dentro de la crisálida, soñamos con una vida nueva, diferente. Parece que esa vida nos sueña a nosotros…

Pero las viejas voces dicen que no contamos con los recursos para crearla. Estamos apegados a las estructuras de un control cultural y frecuencial que nos dice, por ejemplo, que no tenemos dinero para realizar ese sueño. Que tenemos que hacer diariamente algo que no nos gusta para sobrevivir, o que tenemos que estar solos, o que tenemos que sostener relaciones que no nos honran, porque no habrá otras en nuestro camino.

Esas son las letanías del Viejo Yo, de la identificación con la pequeña caja mental que nos ha asistido hasta ahora en nuestra supervivencia.

Mientras tanto, las Alas van creciendo, su diseño estaba dibujado antes de tomar este cuerpo. Y se van a desplegar, inevitablemente se van a desplegar.

Algunos recursos para estos tiempos de Crisálida:

Buscar subir la frecuencia, aunque sea algunos escalones.
Pasar, por ejemplo, de la tristeza y la apatía, a las ganas de investigar algo, o de hacer una tarea pendiente.

Un paseo de diez minutos, y más si es cerca de la naturaleza, sube la frecuencia.

Un baño con algún aceite esencial

Un baño de pies si no hay bañera.

Un automasaje con aceite, un automimo al cuerpo.

Preparar una rica comida.

Escuchar una música que eleve el estado de ánimo.

Arreglar una maceta.

Acunar una mascota.

Ir a visitar un bebé, los Nuevos Niños nos recuerdan el Amor que somos.

Estar atentos a los miedos y autolimitaciones que nos decimos, y DESPROGRAMARLOS! Recordar que son eso, los programas del Viejo Yo.

SENTIR la energía de la vida en tu cuerpo. Poner la atención dentro, al mismo tiempo que vives lo que parece estar «ahí fuera».

Tu Riqueza Cuántica

Terapia Evolutiva de Rápidos Resultados

Ir arriba
0 Compartir
Twittear
Compartir
Compartir