El reino animal y la evolución humana

La bella Fuente muestra cómo crecemos entre Todos, y cómo, con la toma de consciencia de cada uno, el Todo se enriquece.

Cuando retorné a Argentina, en el 2009, después de tanto tiempo en Barcelona, durante los primeros meses me sentí presa.

En Barcelona, podía comprar libremente libros y productos de todas partes del mundo. Eso enriquecía mi experiencia, y aportaba vida e información a mi servicio.

Quise comprarme unos nutrientes, y cuando los fui a buscar, me dijeron que tenía que pagar el doble de su precio en dólares, y, además, necesitaba una receta para poder retirarlos. Tardé cuatro meses en recuperar unos productos que había comprado y pagado. Recuerdo que salía de la Aduana, con todo el cuerpo de dolor activo.

Más tarde me di cuenta, de que muchas de las cosas que comía, provenían de animales que pasan en prisión toda su vida, desde que nacen, hasta que mueren: la carne, todos los lácteos, incluídos todos los sabrosos y tentadores quesos, los huevos, y todos los productos de origen animal que vemos en el super, provienen de animales presos.

Presos para que engorden, en espacios bien reducidos, de manera que NO SE PUEDAN MOVER, metidos en cepos, sin poder caminar ni desplazarse. Sus productores fueron creando estos sistemas, porque los ven, no como seres ANIMA-DOS, es decir, como seres con ALMA, sino como CARNE.

También me di cuenta de que, comiendo carne o derivados animales, es mucho más fácil sentirnos estancados en diversas situaciones de la vida, y sentir que, literalmente, no nos podemos mover. La ley de Causa Efecto funciona, compasiva e impasible.

Tengo una teoría, que últimamente se va confirmando. Dicen que la Tierra es una Biblioteca Viviente de este Universo. Es decir, que seres que tienen sus propias estrellas y planetas, y que hacen su evolución ahí, en planos etéricos o semietéricos, vienen a hacer su experiencia en la materia en esta Tierra.

Según esta teoría, avalada por muchos libros que hablan de diferentes civilizaciones galácticas, habría planetas o estrellas felinos, bovinos, elefánticos, cetáceos, reptilianos, voladores, etc. Esta teoría se confirma cuando observamos que en las culturas antiguas, muchos de los Dioses tienen formas animales, y esto lo vemos en las tradiciones de India y Egipto.

Siempre he sentido que los animales son Esencias Divinas. El perro la esencia del Amor, el felino la esencia del Respeto, el elefante, la esencia de la Fuerza y la Paz, la vaca la esencia de la Maternidad y la Nutrición Cósmica.

Esa Esencia, es tan inteligente como la humana, sólo que no cuenta con los mismos medios de expresión. No tienen la palabra.

Ellos tienen la misma jerarquía espiritual, la misma.

Los delfines, por ejemplo, cuando nacen, ya tienen desarrollada la comunicación entre sus dos hemisferios. Un pequeño delfín nace ya en comunicación consciente con Sirio!

Miremos al revés: imaginemos que somos un humano en Canis Mayor o Menor, o en el planeta Felino. Hablamos a los perros o gatos dueños de ese mundo, pero ellos sólo entienden el idioma del ladrido o el maullido. Y cada vez que hablamos, aunque nos quieren y nos cuidan mucho, ellos se ríen de los sonidos que emitimos.

Nos sentamos delante de ellos a lamernos una herida que sólo ellos nos pueden ayudar a curar, pero como nuestra herida les requiere una actividad más, y están muy ocupados, miran para otro lado, o nos dejan fuera porque olemos mal.Suponen que no tenemos frío o calor, por eso, porque somos nada más que un animal.

Siguiendo con nuestra «puesta en las patas del otro», nuestros amados cánidos, o nuestros dueños del planea felino, ignoran, porque no podemos hablar con ellos, que estamos ahí tomando sus dolores, su pena, la agresividad o desprecio que no se animan a proyectar sobre sus congéneres y hasta sus virus y tumores.

Y muchas veces, ellos creen que no tenemos tanta consciencia y sentimientos como ellos, así es que, cuando se cansan de nosotros, nos dejan. Guau!… qué dolor!.

Entonces este dolor vuelve a nuestros dueños cánidos o felinos, no a través de nosotros, que somos amor puro, sino por otros costados de su vida, para que puedan comprender que somos de su misma jerarquía espiritual, es decir, que somos seres sintientes, y así, la Consciencia va despertando en Todos.

La innumerable cantidad de videos que diariamente postea la gente en las redes sociales, mostrando cacatúas alimentando perros, gatos durmiendo con ratones, cisnes alimentando peces, gatas amamantando conejos o cuidando patos, nos muestran que el reino animal se nos ha adelantado en la entrada en la Quinta Dimensión, ya han pasado a la Unidad!

Su consciencia está libre de pensamiento, su amor sin condiciones florece en ellos desde su nacimiento hasta que se retiran de nuestra vida. Son Maestros de la incondicionalidad. Ante nuestra falta de respeto siguen en nuestra vida con igual veneración, y adorándonos como a dioses.

Por eso es tan dolorosa la partida de una mascota, ya que deja un espacio de energía amorosa que, por el momento, pocos seres humanos pueden colmar en nuestras vidas.

Quizás, una forma de consuelo es darnos cuenta de que una mascota se retira de nuestra vida cuando estamos listos para recibir y dar más amor de y a otros seres humanos. Hemos aprendido la lección.

En fin, la bella Fuente muestra cómo crecemos entre Todos, y cómo, con la toma de consciencia de cada uno, el Todo se enriquece.

Que la Fuente amorosa despierte en nosotros, y nos muestre que nuestra mascota, toda su conducta, su demanda, y su insistencia en permanecer a nuestro lado, es una invitación a desarrollar la Maestría del Amor, la única Maestría que realmente nos eleva.

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